Antes de empezar a analizar esta pieza audiovisual "DogVille", desde la parte técnica, me gustaría resaltar un gran trabajo por parte del polémico director, Lars Von Trier, quien siguiendo un método establecido por el manifiesto Dogma 95, nos transporta a un cine más clásico, ausente de efectos estrambóticos, pero sin dejar de captar el interés del espectador.
Un claro ejemplo de la visión poco común de este director y para algunos, en los que me incluyo, un director genial, es "DogVille" una obra maestra, rompiendo esquemas y obligando al espectador a dejar de lado la forma común como ven una serie o película fácil de interpretar, pues nos han de llevar a un mundo complejo.
En una mezcla entre la parte visual con planos sencillos, que nos hacen observar una maqueta habitada por seres humanos, pero nos llevan a querer ir más allá de lo que vemos sintiéndonos inmersos en la historia de la protagonista. El sonido nos lleva a un éxtasis de creación, pero siempre partiendo desde nuestros conocimientos, citando un ejemplo claro y siendo precisos, creamos una imagen mental cuando una puerta se abre, partiendo sólo de un sonido.
Un ambiente siempre frío creado por la lluvia en 3. P. Como también un constante recordatorio del por qué el nombre de esta película "DogVille" o Villa de perros que el constante ladrido de un perro nos hace recordar. Para finalizar, cabe resaltar la estética manejada en esta pieza, pues más que una película podría decirse que es un escenario de teatro.
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